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11 de abril de 2009

MASAJES y estrés

Escribe para SM, Patricia TEMPO*
El estrés es causa de numerosos males de nuestro tiempo, entre los cuales figura el dolor de cabeza. El ritmo de vida agitado y los compromisos nos dejan poco tiempo para el reposo y la relajación; y la tensión se acumula en detrimento del equilibrio general del individuo y de la salud. El estrés en si mismo no es perjudicial, puesto que representa una señal de alarma que indica que la persona se está alejando de su punto de equilibrio psicofísico.

Las situaciones imprevistas, las emociones fuertes y las novedades que generan tensión, pueden convertirse en un estímulo para la actividad y el cambio si se afrontan de modo equilibrado.

En el plano fisiológico, ante un cuadro de estrés, el masaje procura una serie de beneficios: tonifica y revitaliza la musculatura, alivia las tensiones profundas porque favorece la normalización del tropismo de los tejidos, aumenta las secreciones y las excreciones del cuerpo, lo que intensifica la eliminación de residuos metabólicos y toxinas; favorece la oxigenación y la circulación de la sangre, lo que repercute directamente en la irrigación y la nutrición de los órganos; estimula la circulación linfática, con el consiguiente beneficio para el sistema inmunitario; tiene efecto sedante sobre el sistema nervioso, relaja los músculos, reduce la presión arterial, da luminosidad a la piel, adelgaza, reactiva los riñones, facilita la respiración y la hace más profunda. Se usa para tranquilizar y para curar o estimular los órganos internos.

Señales de estrés.

• Habla acelerada
• Comerse las uñas
• Rigidez en los músculos del cuello
• Tensión en los músculos de brazos y piernas
• Propensión a perder la memoria y la concentración
• Irritabilidad
• Manos y pies siempre fríos y sudorosos
• Tensión en la mandíbula

*Patricia Tempo (Mat. 4079) atiende en la Ciudad de 9 de Julio

1 de abril de 2009

MASAJES: tratar de estar mejor...

EDICION Nº 59 - Abril 2009
Los masajes existen desde tiempos remotos. Ya hablaba Homero en “La Odisea” de los mismos, como un tratamiento reparador para los guerreros, e Hipócrates lo utilizaba en el tratamiento y prevención de enfermedades. Calman tensiones, se transforman en lazos de amor, embellecen, inspiran a la resolución de conflictos y además curan.
En esta edición de SM le pedimos a distintos profesionales, que nos cuenten las bondades de los mismos, para acercarnos un poco más a esta técnica milenaria que muchos conocemos y disfrutamos y otros seguramente lo harán a partir de hoy. Mientras escribo estas líneas me viene a la mente un breve cuento de Carlo de Paoli que quiero compartir.

"En el antiguo Japón una mujer joven recién casada, se había instalado en la casa de su marido donde también vivían los padres de él. Poco después visitó a un monje, y con lágrimas en los ojos, expresó su desconsuelo ya que su suegra la intimidaba permanentemente.
Desesperada, le pidió al monje que le enseñara alguna forma de matar poco a poco a su suegra sin despertar sospecha.
El viejo y sabio monje le dijo que conocía la forma perfecta para que ella consiguiera su objetivo y empezó a enseñarle un tipo de masaje mediante el cual podría matar gradualmente a la anciana.
Pocas semanas después, la joven mujer volvió a ver al monje muy angustiada.
El monje le preguntó si su método funcionaba, y la mujer le rogó que le enseñara inmediatamente a deshacer el daño que pudiera haber infligido.

El monje fingiendo gran sorpresa pidió que le contara qué era lo que había provocado tal cambio en su corazón y en su mente. Ella respondió, que al cabo de unas semanas de masajear en forma regular a su suegra tal como él le había enseñado, se había encariñado con ella y que ahora se querían mucho.
El monje, sonriendo, le explicó que nunca tuvo la intención de enseñarle la forma de dañar a alguien, sino todo lo contrario. Le había enseñado un masaje para unirlas, creando así amor y armonía en su vida familiar".